Tres sesiones de dos horas para los 25 usuarios que hoy tienen Claude en el piloto, con el contenido armado sobre el trabajo real de Corpacero. El programa lleva al grupo del uso suelto de la herramienta al criterio parejo, con la seguridad y los conectores de Microsoft 365 adentro, y suma tres horas de acompañamiento para dejar andando lo que salga.
De la conversación del 7 de septiembre queda un punto de partida poco común. El piloto de Claude ya está andando con 25 usuarios, hay gente resolviendo trabajo real con él, y la licencia de Microsoft está en su sitio. Lo que falta es lo que suele faltar cuando una herramienta entra por iniciativa de las personas, que el uso sea parejo, que se sepa quién la está usando y para qué, y que la información de la empresa quede protegida por criterio y con reglas claras.
Ya hay quien lo usa para armar papeles de trabajo de auditoría y para investigación tecnológica. Ese punto de partida ahorra la parte más lenta de cualquier adopción, que es convencer a la empresa de que vale la pena.
Hoy el trabajo depende de exportar la información y volverla a cargar, en lugar de que la herramienta la lea donde ya vive. Es el punto donde el uso deja de crecer solo, y por eso los conectores entran al programa.
Cuando la herramienta entra por iniciativa de cada quien, la empresa pierde de vista qué se está haciendo con ella y con qué información. Ese es el riesgo que ustedes nombraron y el programa lo ataca de frente.
Pasar del uso por curiosidad a un estándar común, con las 25 personas trabajando igual y sabiendo por qué. Ese es el alcance de esta propuesta.
Las tres sesiones son un solo camino y se dictan con el mismo grupo. Entre una y la siguiente el equipo practica en su trabajo real y vuelve con sus dudas, que es donde de verdad se fija el aprendizaje. Son en vivo por videollamada, lo que le permite entrar a la gente de Barranquilla y de Bogotá en la misma sala.
Qué hay detrás de un modelo y qué determina sus respuestas, cómo se formula una instrucción que sirve y cómo se revisa un resultado antes de usarlo. La segunda mitad es el manejo de la información, con la diferencia entre la cuenta corporativa y la personal explicada con su porqué, que es donde se concentra casi toda la exposición real de una empresa.
La sesión que ataca el techo que ustedes describieron. Claude leyendo la información donde ya vive, con los conectores del entorno Microsoft que Corpacero tiene, en lugar de trabajar sobre exportaciones hechas a mano. Se trabaja con permisos de solo lectura, que es la configuración que deja usar el dato sin abrirle la puerta a lo que no corresponde.
La sesión práctica sobre el material del propio equipo. Claude trabajando dentro de hojas de cálculo y presentaciones, con los ejercicios armados sobre los casos que el grupo trajo de sus áreas. Se revisan los ejercicios que montaron entre sesiones y se resuelven las dudas que aparecieron al usarlo por su cuenta.
La estructura del programa es la misma en todos los grupos. Lo que cambia son los ejemplos, los ejercicios y los casos, que se construyen con el trabajo real de las personas que están en la sala. Después de cada sesión el grupo responde una encuesta corta, y con eso se ajusta la sesión siguiente a lo que de verdad necesitan.
Cada sesión cierra con una encuesta a los participantes. De ahí salen los casos de la industria y las necesidades concretas que entran a la sesión siguiente.
El reporte de cierre del programa con los resultados de las encuestas y las horas que el grupo puede recuperar, entregado por escrito. Ahí queda la visibilidad sobre cómo se está usando la herramienta, que es justo lo que hoy les falta. SKIP lo vende aparte por $1.500.000 y en este programa va incluido sin costo.
Cada sesión deja su guía escrita para consultar después, y al cerrar el programa cada participante recibe su certificado verificable en línea, sin costo adicional.
Las tres sesiones son virtuales y prácticas, con ejercicios que cada persona hace en su computador. Así entra a la misma sala la gente de las distintas ciudades.
Corpacero llega referido del Grupo Italcol, y sobre esa relación se construye este valor. La tarifa de lista de una sesión de este formato es de $3.000.000 para un grupo de hasta 20 personas. Para ustedes la sesión queda en $2.000.000, el grupo se amplía a 25 personas sin costo y la hora de acompañamiento baja de $750.000 a $500.000. Contra lo que valdría a tarifa plena, el programa completo con sus tres horas se reduce en $5.250.000.
Valores en COP, antes de impuestos (no incluyen IVA). A tarifa de lista el mismo alcance sería $12.750.000, así que el descuento es de $5.250.000, un 41%.
Un grupo de hasta 25 personas, de los fundamentos a los conectores y al trabajo del día, con el contenido ajustado por las encuestas de cada sesión.
Valores en COP, antes de impuestos (no incluyen IVA). El grupo se amplía de 20 a 25 personas sin costo adicional.
Tiempo de un consultor de SKIP para trabajar con una persona o un grupo pequeño sobre un caso real, hasta dejarlo resuelto. La formación abre la puerta y el acompañamiento es lo que hace que la gente cruce.
Valores en COP, antes de impuestos (no incluyen IVA). Si más adelante quieren sumar horas, se mantienen en $500.000 cada una.
La inteligencia artificial bajó la barrera para construir y no bajó la barrera para construir bien, escalable, eficiente y seguro. SKIP es la evolución de la casa de desarrollo de software de siempre, con la velocidad y el costo que la IA permite.
Quien solo capacita deja al equipo con la pregunta de qué sigue, y quien solo instala tecnología deja herramientas que nadie entiende. La combinación de equipo con criterio y proceso funcionando es la que produce adopción real.
Cuatro fases que convierten las ganas de usar inteligencia artificial en un proceso concreto funcionando, con un responsable claro en cada una. El mercado vende herramientas o talleres sueltos, y SKIP vende el camino completo.
Cuando el paso siguiente es implementar, lo que se construye queda instalado dentro de la empresa y se adapta a sus problemas. La solución se ajusta al proceso de ustedes.
Las tres sesiones son virtuales y en vivo, con práctica en el computador de cada participante, para que entre la gente de las distintas ciudades.
El calendario de las tres sesiones y de las horas de acompañamiento se define al confirmar el programa, con el ritmo que le sirva al grupo.
Las licencias de Claude, de Microsoft y de cualquier otra herramienta son de ustedes. Tampoco incluye la adecuación de espacios y equipos ni los viáticos y el transporte de sesiones presenciales fuera de Bogotá.
SKIP factura el día en que ustedes aceptan la propuesta, y el pago del 100% va a 30 días calendario desde la fecha de facturación.
Con el grupo confirmado, acordamos el calendario de las tres sesiones y empezamos a preparar el material con los casos de sus áreas. Si algún punto de esta propuesta necesita ajuste, responde el correo con el que te llegó o escríbenos por WhatsApp.
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